La pasión
es cara. Cuando decidimos comprar, las emociones pesan un 85%; la razón tan
sólo un 15%. Esto quiere decir que compramos con las emociones y lo
justificamos – si es que lo hacemos – con la razón. ¿Qué afirmación suena mejor
al lector?
- EDE3 me va a hacer la reforma de la casa porque Víctor me inspira confianza.
- EDE3 me va a hacer la reforma de la casa porque me dan un precio cerrado, se comprometen en plazo y son un 3,86% más económicos que las otras ofertas.
Si
queremos ahorrar tenemos que acotar ese 85% al máximo. Descartemos la
extracción del sistema límbico (donde dicen se generan nuestras emociones) por
motivos de salud y vayamos a soluciones menos agresivas. Hagamos un
experimento:
- Vaya a comprar un día al supermercado sin lista de la compra y a una hora en la que esté bien lleno (sábado a las 12 del mediodía es ideal). Compre todo cuanto necesita para pasar la semana.
- Pasada unas semanas, vaya al frigorífico y anote lo que necesita. Después repita esta operación en la despensa, el baño y cualquier sitio donde tenga las cosas que suele comprar (armarios, etc.). Vaya al mismo supermercado a una hora cuando no haya mucha gente (entre el lunes y el jueves a las 18.00 puede ser ideal si no puede un miércoles a las 10.00 AM). Cuando entre en el supermercado busque cuan perro de presa lo que ha apuntado y no compre absolutamente nada más.
Ahora
compare las facturas y se sorprenderá
de lo que acaba de ahorrarse. He realizado este experimento con varias familias
durante más de un año y el promedio de ahorro es de un 48%. Las razones son muy simples:
- Al repasar la necesidad nos centramos en lo que nos hace falta, no en lo que “deseamos” tener (que es lo que en cualquier tienda intentan despertar). No andamos como turistas del carrito por el centro comercial, sino que compramos y nos vamos a disfrutar de la vida.
- Al hacerlo en un momento de poca afluencia nos es más fácil centrarnos y comparar precios (por igual unidad, es decir, KG, LT, etc).
En otras palabras, en la segunda ocasión hemos hecho prevalecer la
razón al deseo. Cuando lleguemos a casa notaremos una cosa: la despensa, el
frigorífico…todo estará más vacío que como lo solíamos tener. Que no cunda el pánico que nos va a durar lo mismo la compra, sólo que no nos sobrará tanto. En otras palabras, en vez de estar el dinero en el supermercado, está en nuestro bolsillo (a esto las empresas se refieren como "aumentar la liquidez reduciendo inmovilizado"). Este efecto lo
veremos en próximos capítulos.
En resumen, lo que hemos descrito en la empresa se denomina "procedimiento de compras" (muy básico, eso sí) como el de la imagen. Hemos repasado nuestra necesidad en los almacenes
(frigorífico, etc.), creado una solicitud de pedido (lista de la compra), visto
las mejores ofertas de lo solicitado y finalmente lo hemos adquirido.


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